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OEA, la vocera de Trump y EE. UU. que avaló el golpe de Estado en Bolivia

La Organización de Estados Americanos (OEA) terminó avalando el golpe de Estado que destituyó a Evo Morales. En la madrugada de este domingo emitió un comunicado donde justificaba el llamado a nuevas elecciones y señalaba las “irregularidades” en el proceso electoral del 20/10. De esta forma le dio un argumento más a los golpistas.

11 de noviembre

La OEA, lejos de ser un organismo que garantice la defensa de las libertades democráticas y los derechos humanos, actúa como una agencia directa de los intereses del gran capital imperialista y del Gobierno de Donald Trump.

Hagamos un breve repaso. En primer lugar, cabe recordar que, a principio de año, mientras se desarrollaba una intentona golpista en Venezuela –apoyada por los gobiernos regionales de derecha como Macri o Bolsonaro- la OEA respaldó abiertamente a Juan Guaidó.

Sin embargo, ese papel del lado del imperialismo norteamericano nunca dejó de llevarse a cabo. En el último mes, la organización que preside Luis Almagro terminó del lado de las represiones que ejercían los gobiernos de Ecuador y Chile.

El organismo no denunció la brutal represión de Lenín Moreno, que dejó muertos, heridos y detenidos. Tampoco denunció el hambre y la pobreza que detonaron las movilizaciones masivas.

Pero sí tuvo tiempo tiempo para responsabilizar a los gobiernos de Venezuela y Cuba por las masivas marchas. En un comunicado, señaló que “las actuales corrientes de desestabilización de los sistemas políticos del continente tienen su origen en la estrategia de las dictaduras bolivariana y cubana, que buscan nuevamente reposicionarse, no a través de un proceso de reinstitucionalización y redemocratización, sino a través de su vieja metodología de exportar polarización y malas prácticas, pero esencialmente financiar, apoyar y promover conflicto político y social”.

La afirmación resulta absurda por donde se la mire.

No pisaron las calles de Santiago

Desde hace veinte días el pueblo chileno se alzó y dijo alto y claro: “Chile Despertó”. Durante estas tres semanas trabajadores, estudiantes, mujeres y gran parte del pueblo chileno salió a las calles contra el gobierno de Sebastián Piñera y el régimen heredero de la dictadura de Pinochet.

Desde el comienzo, junto a algunas concesiones muy menores, la respuesta de Piñera fue la represión y la violación de los derechos humanos. Las denuncias sobre vejaciones, crímenes sexuales, muertes y represión desbocada se fueron acumulando.

Sin embargo, durante estas semanas, la OEA no condenó la represión, las detenciones o las tortutas. Por el contrario, guardó un silencio enorme frente a una situación que terminó con más de 200 personas perdiendo la vista por las municiones policiales.

La doble vara de la organización que dirige Almagro es enorme. Las represiones de los gobiernos amigos de EE. UU. no merecen condena, por más terrible que sean.

El golpe en Bolivia

Desde ayer domingo en Bolivia la crisis política pegó un salto luego de que los militares pidieran la renuncia de Evo Morales. Tras la salida de Morales del Gobierno, se multiplicaron las imágenes de Luis Fernando Camacho, dirigente del racista y xenófobo comité cívico de Santa Cruz, con la biblia en la mano desconociendo los símbolos de los pueblos originarios, la Policía quemando banderas y retirando la whipala de la Casa de Gobierno, grupos destruyendo la residencia de Evo Morales, detenciones y más atentados de odio racial.

El golpe de Estado fue planeado por los grupos de la derecha boliviana que representan al gran empresariado, ejecutado por las fuerzas represivas con el amotinamiento de la Policía y garantizado con el visto bueno de los militares.

En esta situación, la OEA volvió a mostrar su rol y legalizó el golpe de Estado. Afirmó que no había ninguna irregularidad e incluso se jactó del buen trabajo que llevó adelante la “auditoría” y afirmó que “realizaron un trabajo excelente”. Esto lo declaró ayer por la mañana a horas de la destitución de Evo Morales.

Por si quedaba alguna duda, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, el sábado dio su apoyo al informe de la auditoría de las elecciones en Bolivia, al cual le brindó su "apoyo total para asegurar el verdadero proceso democrático".

La OEA no es un grupo imparcial de gente que quiere el normal funcionamiento de los derechos democráticos de los pueblos latinoamericanos. Su rol en el continente viene siendo avalar los planes del gobierno de los EE. UU., para reafirmar su dominio en la zona y poner títeres en los Ejecutivos que respondan más finamente a los intereses de las grandes empresas yanquis.

Por Matthias Flammenman (LID)

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